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MONAQUISMO
HOY, AYER Y MAÑANA
Es la gran orden Benedictina de la cual emanan la mayoría
de las comunidades monásticas, formada por numerosas
congregaciones.
Una congregación es un conjunto de monasterios
que están vinculados a uno de mayor también
llamado Monasterio guía o casa madre.
El monje es un hombre para el cual la relación
con Dios es lo que cuenta más en la vida.
La oración es el vínculo más importante
para vivir esta relación.
Varias veces al día, en la Eucaristía
o en la oración común, el monje reza en
voz alta junto a los hermanos, reunidos en la iglesia
del monasterio.
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Pero
también ora a solas, en silencio, nutriendo su
propia plegaria con la Lectio Divina, una forma de lectura
de la Biblia, en la que el texto se recibe como mensaje
personal, y no como objeto de estudio:
"sin embargo la Lectio Divina abarca ampliamente
también los Padres, la Tradición, los
ejemplos y la doctrina de los Santos, la reflexión
siempre viva de la Iglesia con el pasar de los siglos”;
es este el corazón de la tradición Benedictina.
Los momentos de soledad con Dios son tan necesarios
para cada monje como los momentos más comunitarios.
San Benito afirma que para ser “verdaderos monjes”
es necesario vivir de la labor de las propias manos.
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En su Regla establece cuidadosamente en qué horas
los monjes deben “dedicarse a las cosas de Dios”
y en cuales se dedicaran “a la necesaria tarea”.
Las diferentes comunidades están organizadas
de tal modo que cada uno pueda colaborar al bien común
según sus propias dotes y capacidades.
Las tareas destinadas a proveer las necesidades comunitarias
se pueden desarrollar en varios sectores:
la licorería, la tipografía, la biblioteca,
la sacristía, la formación de los monjes
y la búsqueda intelectual.
Como se ha podido ver, la tradición monástica
no está representada solamente por la oración
y la meditación, sino también siguiendo
la regla: “ora et labora”.
Es también a través de la labor que el
monje eleva su oración a Dios.
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